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Presupuesto y factura: en qué se diferencian y cuándo usar cada uno

Presupuesto y factura se parecen en la forma —los dos son documentos con conceptos e importes— pero cumplen funciones muy distintas. Confundirlos puede dar lugar a malentendidos con el cliente e incluso a problemas contables. Aquí te aclaro qué es cada uno y en qué momento del trabajo entra en juego.

Qué es un presupuesto

El presupuesto es una oferta. Es el documento con el que le dices a un cliente potencial cuánto le costará un trabajo antes de empezarlo. Detalla lo que vas a hacer y su precio, pero no genera ninguna obligación de pago por sí mismo: es una propuesta que el cliente puede aceptar o rechazar.

Su valor es sobre todo comercial y de acuerdo previo. Un presupuesto aceptado y firmado sirve como prueba de lo pactado —alcance, precio y condiciones—, lo que te protege si luego surge una discrepancia sobre qué se había acordado. Suele incluir una fecha de validez, porque los precios no pueden quedar abiertos para siempre.

Qué es una factura

La factura es el documento que acredita que una operación se ha realizado y que da derecho al cobro. A diferencia del presupuesto, la factura sí tiene efectos fiscales: es la base sobre la que se calculan tus impuestos y la que tu cliente necesita para deducir el gasto. Por eso debe cumplir requisitos concretos de contenido y numeración.

En resumen: el presupuesto propone, la factura confirma y cobra.

Las diferencias, de un vistazo

  • Momento: el presupuesto va antes del trabajo; la factura, después.
  • Obligación: el presupuesto no obliga a pagar; la factura sí genera el derecho de cobro.
  • Efectos fiscales: el presupuesto no tributa; la factura es la que cuenta para tus impuestos.
  • Numeración: la factura debe ir numerada de forma correlativa; el presupuesto es más flexible.

Cómo pasar de presupuesto a factura

El flujo natural de un trabajo suele ser este: preparas un presupuesto, el cliente lo acepta, realizas el trabajo y entonces emites la factura. Lo cómodo es que la factura recoja los mismos conceptos e importes que el presupuesto aprobado, para que todo cuadre y el cliente reconozca lo pactado. Si trabajas con las dos plantillas sobre la misma base de datos, convertir uno en otra es cuestión de segundos.

Cuál necesitas en cada caso

Si aún estás cerrando el trato, lo que emites es un presupuesto. En cuanto el trabajo esté hecho o el servicio prestado, lo que corresponde es la factura. Muchos autónomos usan los dos de forma habitual: el presupuesto para ganar el proyecto y la factura para cobrarlo.


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Esta guía tiene carácter informativo y no sustituye el asesoramiento de un gestor o asesor fiscal.