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Cómo hacer una factura siendo autónomo, paso a paso

Emitir tu primera factura como autónomo impone un poco, pero en realidad tiene menos misterio del que parece. Una vez entiendes qué campos son obligatorios y cómo se calculan el IVA y la retención, todas las demás salen solas. Aquí lo tienes explicado de principio a fin.

Los datos que toda factura debe llevar

Una factura válida no es un papel cualquiera con un importe: tiene que identificar bien quién cobra, quién paga y qué se cobra. Estos son los elementos que no pueden faltar:

  • Número de factura, correlativo y sin saltos.
  • Fecha de emisión.
  • Tus datos como emisor: nombre y apellidos, NIF y domicilio.
  • Los datos del cliente: nombre o razón social, NIF y domicilio.
  • La descripción de lo que vendes o el servicio que prestas.
  • La base imponible, es decir, el importe antes de impuestos.
  • El tipo de IVA aplicado y su importe.
  • La retención de IRPF, si procede.
  • El total a pagar.

Cómo se calcula el IVA

El IVA general en España es del 21 %, y es el que se aplica en la gran mayoría de servicios profesionales. Se calcula sobre la base imponible y se suma al total. Si facturas 1.000 euros de base, el IVA son 210 euros, y la factura sube a 1.210 antes de otras consideraciones.

Ese IVA que cobras no es tuyo: lo recaudas por cuenta de Hacienda y lo liquidas cada trimestre. Conviene tenerlo mentalmente apartado desde el primer momento.

Cuándo se aplica retención de IRPF y cuánto

Aquí está el punto que más se confunde. La retención de IRPF solo se aplica cuando tu cliente es una empresa u otro autónomo, no cuando es un particular.

  • Si el cliente es empresa o autónomo, restas la retención de IRPF del total. Ese dinero no lo cobras tú: lo ingresa el cliente en Hacienda a tu nombre, como un adelanto de tu propio impuesto.
  • Si el cliente es un particular, no hay retención. La factura lleva IVA, pero nada de IRPF.

El porcentaje general de retención es del 15 %. Los profesionales que empiezan pueden aplicar un tipo reducido del 7 % durante el año en que se dan de alta y los dos siguientes, lo que mejora la liquidez de los primeros tiempos.

Un ejemplo completo

Supongamos que le facturas 1.000 euros a una empresa, con IVA del 21 % y retención reducida del 7 %:

  • Base imponible: 1.000 €
  • IVA (21 %): +210 €
  • Retención IRPF (7 %): −70 €
  • Total que te paga el cliente: 1.140 €

De esos, los 70 euros de retención los ingresa la empresa a tu nombre, y los 210 de IVA los liquidarás tú en tu declaración trimestral.

La numeración: un detalle que importa

Las facturas se numeran de forma correlativa y sin huecos. No puedes emitir la factura 5 y luego la 3, ni saltarte números. Puedes usar series distintas si te organizas mejor así (por ejemplo, una para facturas normales y otra para rectificativas), pero dentro de cada serie el orden debe ser continuo.

Errores frecuentes que conviene evitar

  • Olvidar el NIF del cliente, sobre todo cuando es empresa.
  • Aplicar retención a un particular, que no corresponde.
  • Saltarse la numeración correlativa.
  • No guardar copia de las facturas emitidas y recibidas: hay obligación de conservarlas.

Con esto ya tienes todo lo necesario. Si quieres ahorrarte los cálculos, crea tu factura gratis con nuestro generador: pones la base y él calcula el IVA, la retención y el total por ti.

Esta guía tiene carácter informativo y no sustituye el asesoramiento de un gestor o asesor fiscal.